Memoria y escritura en La Enciclopedia
de los muertos
de Danilo Kiš


DICIEMBRE 2017



El relato de Kiš ahonda sobre la naturaleza irrepetible del ser humano y la muerte mediante la historia de una mujer que, durante un viaje a la ciudad de Estocolmo, consigue acceder a una antigua y singular biblioteca. En ella encuentra la Enciclopedia de los Muertos, el volumen único de la biografía de su padre junto a infinidad de otros Libros de la misma naturaleza; estos peculiares documentos testimonian las vidas anónimas de todas aquellas personas que no son célebres y que no aparecen en ninguna otra enciclopedia.

El fragmento se ofrece como la oportunidad de ahondar sobre la cuestión de la memoria y la escritura por su dimensión metaliteraria; aunque perfectamente se podría trasladar el análisis hacia memoria y espacio a partir del elemento de la biblioteca como contenedora de la memoria de infinidad de vidas. Así como a memoria y cuerpo, dada la conexión que se establece al final de la historia entre el cuerpo y los recuerdos de lo que ha permanecido frustrado en su interior. Entrando propiamente en la cuestión metaliteraria, se darían, por así decirlo, dos niveles de narración, a pesar de que ambos son provienen de una única voz que es la de la protagonista, la hija de Dj M. (cuyo nombre se ha elidido). El primer nivel lo constituyen las reflexiones acerca del proceso de extracción e interpretación del contenido de la Enciclopedia, así como su hallazgo. El segundo está constituido propiamente por los fragmentos referentes a la biografía de su padre. Ambos niveles se van intercalando y quedan recogidos en su narración; la protagonista desempeña, pues, los roles de lectora, intérprete y escritora. Considero necesario trazar una distinción de las diversas etapas que la hija atraviesa: desde que realiza la visita a la biblioteca hasta que escribe su experiencia.

La primera etapa engloba el proceso de lectura y anotación de diversos pasajes del Libro. Destaca la pérdida de la noción temporal de dicho proceso, en la que se enfatiza el paso del tiempo y la imposibilidad de conservar el contenido biográfico como un aspecto limitador: “En un momento dado, cuando me di cuenta de que esta lectura iba a durar hasta el alba y que de todo esto no me quedaría ninguna prueba tangible, ni a mí, ni a mi madre, decidí copiar algunos de los puntos más importantes, hacer una especie de resumen de la biografía de mi padre.” (Kiš, 1987, p. 52)

En referencia al tiempo, cabe mencionar escuetamente la confrontación entre el tiempo transcurrido en la Biblioteca, –una noche–, con el tiempo transcurrido en el Libro –toda una vida–, expresión que además sirve de subtítulo al relato.

La segunda etapa es la que propiamente se da en el proceso de escritura pero que tiene que ver con la interpretación y la expresión. El relato se escribe posteriormente a la experiencia en la biblioteca: esto da a la hija la posibilidad de componer los datos y poder realizar hacer saltos en el tiempo de la narración. Tal y como apunta Loureiro, esto le permite: “dar forma a una vida”[3], conformar la vida de su padre, proveyéndola de un sentido por medio del desarrollo del relato. 
 
En este punto resulta inevitable trazar una conexión con Desgracia Impeorable de Peter Handke. A pesar de que en el caso de la Enciclopedia de los Muertos se cuenta con un documento aparentemente objetivo (el Libro), la mera selección y exposición de los hechos, lo convierten en un documento ligado a la subjetividad de la protagonista. En el caso del relato de Kiš, está presente la cuestión de ‘dar testimonio’ sobre la vida del padre, pero no hay propiamente una reflexión acerca de la selección de los hechos y su formulación, como sucedería con Desgracia Impeorable. La necesidad testimoniar, de hacer trascender la vida del padre sigue presente a pesar de la existencia de la Enciclopedia: ésta seguirá estando oculto a las masas; por ello, la manera de dar a conocer la vida del padre sólo puede venir de la mano de la hija, mediante el ejercicio literario. Algo que choca con lo anteriormente expuesto sobre la interpretación es que hacia el final del escrito se da a entender que los propios autores de la Enciclopediatambién realizan una lectura de los acontecimientos: “Y si los redactores anotan sin comentarios ciertos hechos objetivos como la electrificación de las estufas de loza en 1969, la incipiente calvicie o la repentina gula de mi padre (…) interpretan su repentina afición, en su vejez, por coleccionar sellos, como una forma de compensar su larga inmovilidad” (p. 73)

En este estadio, la hija también debe valerse de la memoria, de lo que recuerda de la lectura, para construir la historia: “Esto es todo lo que ha quedado en mi memoria de aquella lectura, todo lo que ha quedado en mis anotaciones redactadas a toda prisa con los dedos helados.”[4]  Este es otro de los muchos ejemplos que testifican la condición fractal del relato, de cómo cada uno de los detalles de la trama se encuentran entretejidos formando un paisaje sumamente rico y complejo. Cabe destacar, pues, la ambivalencia de la naturaleza de la Enciclopedia, que está redactada de tal manera que se gestiona la profusión de información de toda una vida con lo ella que denomina una: “increíble amalgama de concisión enciclopédica y elocuencia bíblica”.[5] Incluso se reitera la afirmación: “Nada ha sido omitido”[7]en repetidas ocasiones, determinando así que la Enciclopedia es una suerte de ‘tesauro’. La aproximación del Libro de los Muertos es la de un registro exhaustivo de nombres, localizaciones, objetos y demás elementos, que acaban componiendo un documento en el que reina la imparcialidad y la objetividad. Ello deriva también en que no haya una “jerarquía de los acontecimientos”[8] y que cada uno de los hechos que se desarrollen sean dada igual relevancia, en la línea del carácter democratizador de la memoria, que se comentará más adelante.

La Enciclopedia se encuentra en el umbral entre la memoria cultural, la memoria comunicativa y la memoria individual, puesto que contiene características de los tres tipos de memoria. Más que umbral, podría decirse que se trata de un caso de hibridación. Tal y como apunta Jan Assman: “The distinction of different forms of memory looks like a structure but it works more as a dynamic, creating tension and transition between the various poles. There is also so much overlapping.”[9] El hecho de que la biografía del padre esté escrita en una enciclopedia (que a su vez se encuentra en una singular biblioteca de acceso restringido) remite a ser clasificarlo como un elemento de la memoria cultural. Más que una ‘biblioteca’ podría decirse que más bien desempeña una función archivística; su acceso restringido afirma la naturaleza elitista de lo perteneciente a la memoria cultural: “Yo me imaginaba que era un libro antiguo […] una de esas esotéricas creaciones del espíritu humano con las que sólo pueden disfrutar los ermitaños, los rabinos y los monjes”.[10] Sin embargo, siguiendo la línea ambivalente y algo contradictoria de otros elementos de la historia, hay también una voluntad democratizadora de la memoria –aunque sea mínima– en el momento en el que se le da la protagonista acceso al interior del lugar. Se deduce que la concesión del ‘pase’ a la biblioteca viene dada por el fallecimiento de su padre, y por el efecto consolador que su consulta pueda brindarle; sin embargo, ese alivio también viene de la mano de cierto horror: el que brota justo al final del escrito. Aquí se podría establecer una analogía con La Casa de la Infancia de Marie Luise Kaschnitz en lo que respecta a varias cuestiones. En la intención oculta por parte de un supuesto colectivo para que protagonista se adentre en un proceso de exploración (de las memorias de su infancia o de la biografía de su padre); en lo que acarrea la adquisición de esa información (alegría y consuelo, pero también horror y tristeza).

Volviendo a la cuestión de la memoria cultural, el propio contenido de la enciclopedia, los recuerdos que tienen que ver con la historia y la cultura del contexto en el que se desarrolla la vida del padre pertenecerían también a éste tipo de memoria. Por poner algunos ejemplos: la proyección de Viaje a la luna; el anuncio de una conferencia de Krleža, un notable escritor yugoslavo.
La memoria comunicativa, por otro lado, está presente en el contenido relativo a los recuerdos asociados al entorno social y familiar de Dj. M. (la muerte de la madre, la vida escolar, el segundo matrimonio de su padre tras enviudar, etc.) que se van sucediendo hasta su fallecimiento.
El hecho de que en una enciclopedia aparezcan elementos pertenecientes a la memoria cultural es lo que resulta a la vez transgresor y enigmático. De forma análoga, en La casa de la infancia de Marie Luise Kaschnitz, la cedeí posee la capacidad de omnisciencia; al igual que los autores de la Enciclopedia de los Muertos, que tienen acceso a la información privada con la que elaborar la biografía de todos aquellos individuos no-célebres.
La narradora del relato deduce que debe ser “obra de una secta […] en cuyo programa democrático se proclama una visión igualitaria del mundo de los muertos con el fin de corregir la injusticia humana y de conceder a todas las criaturas de Dios un mismo lugar en la eternidad” [11]. Éste carácter democratizador de la memoria comunicativa resulta especialmente rompedor cuando se confronta con la noción de que, propiamente, no hay especialistas de la memoria informal, comunicativa[12]. La enciclopedia, además, supone la materialización (embodiment) y perpetuación en el tiempo de un elemento de la memoria comunicativa, siendo ésta originariamente de carácter inmaterial que solamente vive en la interacción y comunicación diarias y cuya extensión temporal está limitada a tres generaciones)[13].

Por último, la memoria individual está presente en lo que atañe a la relación de Dj. M. con el mar. Este tipo de la memoria, (enmarcada en un nivel neuro-mental)[14], resultaría inaccesible al no ser que el propio sujeto lo pusiera de manifiesto; sin embargo, en este caso nos es presentada mediante lo que parece ser la unión entre la capacidad omnisciente de los autores del Libro y la interpretación de los hechos de la hija: “Este mar que había entrevisto desde lo alto del monte Velebit, el veintiocho de abril de 1935, por primera vez en sus veinticinco años de vida, se le iba a quedar grabado como una revelación, como un sueño que llevaría en su interior durante cuarenta años con la misma intensidad, como un secreto, como una aparición de la que no se habla a nadie”.[15]

La idea que subyace al texto en su conjunto tiene que ver con algo que Loureiro expone partiendo la autobiografía y que precisamente sugiere el caliz irrepetible de la existencia humana: “Toda vida es singular e irremplazable, (…) nadie puede tomar nuestro lugar, nadie más que uno puede responder por uno mismo”. [16] Si bien en el caso presente no estaríamos ante una autobiografía como tal, hay sin embargo la intención (en un contexto de ficción) por parte de un individuo de reconstruir la vida de su progenitor.
El relato de Kiš suscita la eterna contradicción existencial: la vida como algo irrepetible y único y a la vez insignificante y mundano. La posibilidad de hacer trascender una vida no depende tanto del hecho de aparecer en la Enciclopedia, sino que está ligado a la realización de un ejercicio literario en el que se vierten no solo acontecimientos y datos, sino también un componente emocional. Y este componente emocional no puede venir de otro lugar que no sea de la cercanía, de los estrechos lazos que se establecen entre individuos.

Notas

[1] Kiš, 1987, p. 52  
[2] Ibid, p. 51
[3] Loureiro, 2016, p. 28
[4] Ibid, p. 62
[5] Kiš, 1987, p. 55
[6] Ibid, p. 60
[7] Ibid, p. 71
[8] Ibid, p. 69
[9] Assman, J., 2008, p. 113
[10] Kiš, 1987, p. 52 [11] Ibid, p. 55
[12] Assman, J., 2008, p. 114
[13] Ibid, p. 111 [14] Ibid, p. 109, Figura 1
[15] Kiš, 1987, p. 65 +
[16] Loureiro, 2016, p. 32


Bibliografía

Assman, A. (2008) Canon and archive. (pp. 97-107), A. Erll.; Nünning, A. (Ed.) Cultural Memory Studies. Berlin: Walter de Gruyter.

Assman, J. (2008) Communicative and Cultural Memory. (pp. 109-118), A. Erll.; 

Nünning, A. (Ed.) Cultural Memory Studies. Berlin: Walter de Gruyter.

Handke, P. (1989) Desgracia Impeorable. Madrid: Alianza Editorial.

Kaschnitz, M. L. (2009) La Casa de la Infancia. Barcelona: Editorial Minúscula.

Kiš, D. (1987) La enciclopedia de los muertos (pp. 49-80). La enciclopedia de los muertos. Madrid: Ediciones Alfaguara

Loureiro, A. (2016) Autobiografía y alteridad (pp. 19-41). Huellas del otro. Ética de la autobiografía en la modernidad española. Madrid: Postmetropolis Editorial.

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